lunes, 28 de febrero de 2011

La desinformación: la guerra fría de las palabras

Del mismo modo que basta una bala para apagar una vida, basta una palabra mal dicha, mal expresada, o disparada con malicia hacia una dirección concreta, para silenciar la conciencia crítica de las masas. Para esta amenaza, no existirá más escudo que el fortalecimiento de una conciencia crítica que nos permita ir más allá de lo que denotan las palabras.

            El origen del significante (la imagen acústica) del signo ‘desinformación’ lo encontramos registrado por primera vez con la voz soviética ‘dezinformatsia’, publicado en la edición de 1952 de la Enciclopedia Soviética, que se refería a ella para indicar la propagación de información falsa con el fin de crear confusión en la opinión pública, algo de lo que dan fe muchas de las estrategias comunicativas llevadas a cabo por el KGB. Sin embargo, aunque el origen de la expresión apenas cuente con medio siglo de existencia, conocemos referencias al significado de dicho signo que datan de varios siglos antes de Cristo, en donde ya el escritor chino Sun-Tzu afirmaba en su obra El Arte de la Guerra, que el arte supremo y objeto máximo de la guerra consistía en someter al enemigo sin la existencia de combates. De esta forma, tanto el origen de su significante como de su significado se han gestado al calor de la guerra, de una guerra fría en donde la información adquiere forma de metralla para alterar la visión crítica del otro, la conciencia de la realidad enemiga.

            Al codificar este molde (des-)informativo a código binario, esta esencia beligerante parece mutar muy poco, hasta el punto de poder afirmar que los cambios en el medio que se han producido con el transcurso del tiempo han transcendido más en la forma que en el contenido, adaptando la misma estrategia a las nuevas plataformas de comunicación. Se podría afirmar que los sucesivos cambios de contenido en el tiempo están íntimamente ligados a estrategias de pulimento en el modo de comunicar, donde la desinformación ha adquirido otras orientaciones de sentido, evolucionando a convertirse en una información técnicamente correcta, aunque con la misma clara manipulación intencionada al servicio de fines partidistas. En este contexto, el individuo debe de posicionarse de un modo crítico ante la noticia, centrando su atención ya no tanto en lo que las palabras denotan, sino en lo que éstas connotan.

La presteza con la que las nuevas plataformas demandan la información, la fragmentación de las audiencias o la dependencia de los medios a una financiación ligada a la publicidad, sólo ha servido para sobrealimentar la comunicación digital con una competencia que se fragua en la creación de la noticia, que se exprime en la línea política que adquiere el medio, y que se vierte en la conciencia del prosumer. Parece que, para muchos, el arte de comunicar en Internet no dista tanto del arte de combatir que promulgaba Sun-Tzu, pues, con el tiempo, en lo único en lo que hemos mejorado ha sido en la precisión con la que disparamos las palabras, y en el alcance del arma que usamos para ello.

viernes, 25 de febrero de 2011

El infierno son los demás

Pareciera que toda la música que últimamente escuchan los oídos del director y productor bilbaíno Alex de la Iglesia ha quedado confundida en una maraña de dimes y diretes sobre la ley Sinde y los acontecimientos ocurridos a partir de la misma, tanto en la sociedad, como en el seno de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, reduciéndose dicha música apenas a unas notas átonas y desafinadas de lo que podría ser una balada triste de trompeta, tal como reza el título del último trabajo del cineasta. El último varapalo en relación a todo esto, ha cogido forma en lo que muchos apuntan a un plantón que la propia academia ha tenido con el cineasta y su obra en la última edición de los premios Goya, pues apenas comprendemos como Balada Triste de Trompeta, que era la gran favorita al contar con 15 nominaciones, haya obtenido, finalmente, sólo dos premios.

En toda esta vorágine institucional, el cineasta ha preferido sacar a flote los ideales con los que afronta su profesión en el medio, para pedir su dimisión tras el acuerdo político que ha llevado al parlamento a aprobar, en última instancia, tal controvertida ley. Y así nos lo ha hecho saber en la plataforma en la que el director y productor ha podido sentir el abrazo del público, al que el cineasta considera el agente más importante para la existencia de la academia a la que representaba. En esta red social, de la Iglesia ha abierto la caja de los truenos, generando una polémica que ha alcanzado un carácter internacional, y en donde ha encontrado una tribuna particular en donde reflexionar sobre todo lo que, fugazmente, iba aconteciendo y desarrollándose en la calle, en los despachos o en los mass media. En Twitter, el productor ha podido establecer un contacto asiduo con otros cineastas, con colectivos que se posicionaban en contra de la ley actual que legisla los derechos de autor, con empresarios, con otros medios, y, en general, con todos los que le han mostrado su apoyo y afecto desde sus tribunas anónimas. Alex de la Iglesia ha utilizado Twitter mostrándose como no podría hacerlo ni en los despachos, ni delante de las cámaras, incluso como no pudo llegar a hacerlo en el discurso que ofreció en la ceremonia que festejaba los 25 años, mostrando la misma naturalidad con la que reflexionaba de asuntos privados en otros tweets de un carácter más personal o familiar que profesional.


En los momentos en los que la cuerda informativa sobre este asunto ha permanecido más tensa en los medios tradicionales, cuando encontrábamos a la ministra de cultura afirmar que se había generado un antagonismo entre el mundo de la cultura y el de la tecnología, los comentarios de Alex de la Iglesia en Twitter sirvieron para exprimir al máximo la faceta irónica del productor y director, esa que utilizaba en su época de historietista, mezclándose con un meditado análisis con el que de la Iglesia ha podido hablar sin cortapisas cuando, por ejemplo, afirmaba en un tweet, textualmente, que “lo hemos intentado, y no ha habido respuesta. Cero. Han pactado una ley que no conviene a nadie”, mostrándonos que tras el púlpito desde el que un director de la academia de cine habla, puede haber una persona cercana, que utiliza internet como lo hacemos el resto de los mortales, a pesar de que con ello, se deban de abrir las puertas del infierno que custodia el sistema, ése que nos coloca una nariz de payaso a todos, y que obliga a que una persona competente deba de dimitir de su cargo por ello.

sábado, 8 de enero de 2011

Wikipedia: Un Continente Informativo de Contenido Cuestionable para el Periodismo.

        No son pocas las críticas vertidas en relación a la veracidad del contenido de esta enciclopedia que, a día de hoy, se ha convertido en la fuente de consulta de carácter enciclopédico más utilizada en el mundo. Una de las últimas críticas con más repercusión sobre dicha veracidad ha sido presentada por la firma Encyclopædia Britannica (nombre en latín) tras conocer que la prestigiosa revista científica Nature publicaba un estudio comparativo entre ambas enciclopedias, argumentando que la precisión de los contenidos de la versión digital de la Enciclopedia Británica es casi la misma que la que presenta los contenidos que aparecen reflejados en los wikis de Wikipedia. Dicho estudio, que se centraba en artículos de base científica, revelaba que ambas enciclopedias presentan algunas interpretaciones erróneas y diversos errores fácticos, pero que la calidad del contenido informativo, así como el criterio científico, eran equiparables en ambas plataformas.


        El resultado de estudios como éste, sirven para ahondar en el análisis de la Wikipedia como fuente informativa de interés periodístico. Actualmente, en esta sociedad que ha pagado con una progresiva saturación de contenidos el precio de poder acceder libremente a contenidos informativos desde una inmensa red de diversas fuentes, se hace cada vez más necesaria la precisión y el rigor de la información en el tratamiento de la noticia, así como en la búsqueda de fuentes informativas con las que sustentarla. Como advertíamos cuando, en el foro precedente a éste, tratábamos las implicaciones del rumor en el periodismo, donde aclarábamos que el rumor puede constituir un primer acercamiento al tema que estudiamos (siempre que la información viniese complementada y contrastada desde múltiples enfoques y fuentes informativas), la Wikipedia podría funcionar como punto de partida en el estudio, de un modo similar a como lo hace el rumor, sirviendo, al mismo tiempo, de fuente de información apta, si contrastamos y completamos el contenido que se nos ofrece en esta plataforma.

          Wikipedia se ha convertido en un receptor de contenidos rápido y fácil de usar, de fácil acceso y con cierta profundidad informativa en gran parte de las entradas que oferta, sirviendo, en muchas ocasiones, como la gasolina informativa que pueda servir para encender uno de los motores de arranque necesarios para complementar el desarrollo de una investigación. Estudios como el de Nature, sólo vienen a ratificar ese iejo lema contenido en el clásico modelo aplicado a las aulas de periodismo, donde toda fuente, incluyendo esos grandes continentes de la información como pueden ser la Wikipedia o la Enciclopedia Británica, ha de ser contrastada por otras que la complementen, y, en el caso de Wikipedia, de un modo particular, ya que debemos prestar especial cuidado a la 'rumorología' generada a partir de ese diálogo constructivo, pero peligroso al mismo tiempo, que se produce con el proceso de democratización de las fuentes informativas tras la llegada masiva de las nuevas tecnologías. No podemos olvidarnos que, al igual que pasa con los rumores, desconocemos quiénes están detrás de las fuentes generadoras de la información, pues los wikis los desarrollan personas que, muchas veces, no contrastan las fuentes para el desarrollo de los mismos, provocando una cadena peligrosa de confianza basada en la desinformación, que puede llevarnos a serios problemas de carácter social, político o sanitario, donde dicha desinformación, si se expande de forma errónea, puede generar efectos devastadores.


        Actualmente, los medios han acuñado el término 'periodismo de Wikipedia' para hacer referencia al periodismo que se elabora sin contrastar la información, y que, muchas veces, desinforma manipulando a la sociedad al hacerse eco de intereses económicos, políticos y sociales particulares. Se puede observar este tipo de periodismo en el famoso caso(1) de la bacteria Acinetobacter Baumannii, resistente al uso de antibióticos, y que se propagó en Japón debido a la falta de información hacia las autoridades y hacia la población a través de los medios, ocasionando la pérdida de un tiempo precioso para poder luchar contra su expansión. Además de su propagación en Japón y otros países, esta misma bacteria alcanzó los campamentos militares estadounidenses que se encontraban en Iraq, afectando a militares y familiares, y sirviendo como argumento, defendido por el gobierno de los Estados Unidos, para justificar un contraataque ante una posible amenaza de guerra biológica por parte del frente iraquí. Esta información se hizo eco en los medios sin que se consultara a médicos y expertos sobre las formas de contagio o sobre la posibilidad de que se produjera dicho ataque biológico. Como se puede ver en este ejemplo, la desinformación, basada en la ausencia de un contraste de las fuentes informativas (médicos y expertos), supone una terrible amenaza para nuestra sociedad, capaz de infectar con esa carga vírica que almacena, el cuerpo físico constituido por los medios informativos.

martes, 28 de diciembre de 2010

Periodismo Ciudadano

¿Sabemos qué es realmente el periodismo ciudadano, de dónde viene y las formas en que se manifiesta?
     “Nos pensábamos que la gente quería escuchar, y lo que quería era hablar”, con esta afirmación, el periodista y economista Vicente Vedú pone de relieve uno de los mayores cambios acontecidos en las últimas décadas en el terreno de la comunicación, el que corresponde con la eliminación de alguna de las barreras que dificultaban el nexo de unión entre la noticia y el ciudadano de a pie, conocedor activo de una parcela de la actualidad de la que se hacen eco los ‘mass media’, la que corresponde con la realidad inmediata que perciben y analizan en primera persona estos colaboradores altruistas. Con el desarrollo tecnológico de las sociedades de consumo, las limitaciones que encontraba la población para hacerse escuchar han pasado a la historia, sustituyendo aquellos panfletos de hace varios siglos, en donde las diferentes voces de la ciudadanía apenas podían manifestarse, por una compleja red digital de vías comunicativas que han eliminado, del mismo modo, las limitaciones impuestas por la matriz espacio-temporal.

     El periodismo ciudadano es aquel tipo de periodismo en el que la información no pasa por los filtros de las empresas de comunicación, sino que viene desarrollado por personas sin formación periodística que comunican los entresijos de la actualidad desde su prisma particular. El desarrollo de este tipo de periodismo pone de manifiesto el hecho de que toda experiencia personal, que se encuentre ligada a un tema en particular, genera, en muchas ocasiones, un prisma más interesante y enriquecedor por el que decodificar la actualidad. Sobre la base de esta idea, el conocido como ‘tercer sector de la comunicación’, el constituido por medios de comunicación comunitarios sin ánimo de lucro, han abonado la tierra para que esta forma de hacer periodismo viera la luz hace más de cincuenta años. El periodismo ciudadano adquiere diversas formas según el medio en el que éste se desarrolle. Encontramos algunos medios independientes, llevados totalmente por ciudadanos. Son aquellos en los que el contenido procedente del ciudadano que, ahora, participa en la generación de noticias y lo hace a través de propuestas tan populares y efectivas como Wikipedia, Youtube, redes sociales o blogs.

     Los avances tecnológicos permiten que los ciudadanos hayan adquirido absoluta independencia para plasmar sus noticias en la red. Generalmente, se trata de personas de a pie, con conocimientos de internet a nivel usuario y por tanto, suelen decantarse por la plataforma sencilla y de brillantes resultando: el blog. Los blogs, weblogs o bitácoras en español surgieron hace algunos años y su auge ha supuesto un hecho sin precedentes. Se estima que el número total de blogs se duplica cada cinco meses. Su éxito se debe a su fácil manejo, a la rapidez e inmediatez con que llega a las masas y a que permite la interacción con los usuarios. Se podría decir que los blogs, son la moderna evolución de los anteriores diarios en línea. Encontramos auténticas celebridades de estos libros virtuales. Uno de los primeros bloggeros es Justin Hall, que escribió sus vivencias personales durante su estancia en la universidad.

     Existen muchas herramientas sencillas y gratuitas de mantenimiento y modificación de blogs, que permiten su administración de la misma manera que manejamos un correo electrónico. Hoy día se ha convertido en una plataforma tan fácil de usar, que cualquier usuario con conocimientos básicos de la red es capaz de conducirlo. Los blogs se multiplican cada día y pueden estar conducidos por una o varios administradores que actualizan regularmente el mismo portal con noticias y artículos. Los blogs comunes o comunidades, están llevados por personas con un interés común, y puede abarcar cualquier tema de interés que se plantee a los creadores. A través de blogs temáticos estas comunidades comparten recetas de comidas, noticias sobre estrenos de películas, resultados de Partidos, nuevos descubrimientos históricos o eventos, entre otros. 
La pregunta es: ¿suponen una competencia para el periodismo tradicional o son un complemento? Para responder a esta cuestión nos centraremos en un caso concreto. José Vicente Verdú y Nicolás Martínez son concejales en la oposición en el Ayuntamiento de Ibi (Alicante). Pertenecen a grupos políticos distintos, el primero a EUPV-Els Verds, el segundo al partido independiente ADIi (Alternativa Democrática Independiente de Ibi). Cada partido cuenta con un solo edil de los 21 que conforman la corporación. Ambos tienen un blog personal basseta2007.blogspot.com, creado en 2007 y nicocolau.blogspot.com con un año de vida. La localidad, con cerca de 24.000 habitantes, dispone, además, de un semanario en papel, Escaparate, y su edición on-line escaparatedigital.com, una radio municipal con espacio virtual, radioibi.com, una televisión local y el sitio web ibinoticias.com.

     Les pongo en antecedentes. El lunes 29 de noviembre, el diario El Mundo en su edición alicantina destapa un presunto caso de corrupción en el Ayuntamiento. El titular: “Investigan a un edil del PP de Ibi por extorsionar a un empresario”. El periódico extracta parte de unas grabaciones en las que supuestamente el concejal exige al empresario dinero por ser proveedor del Ayuntamiento. A partir de este momento las reacciones no se hacen esperar. Los ibenses quieren saber que está sucediendo en su pueblo, pero ¿cuál ha sido su fuente de información? Fijémonos atentamente en los datos del 29 de noviembre al 3 de diciembre: José Vicente Verdú ha publicado 3 entradas sobre la noticia, el pico lo alcanzó el miércoles 30, más de 50 comentarios y un total de 2800 visitas, más del doble de lo habitual que suele oscilar entre las 600 y 1200 entradas. Nicolás Martínez ha editado cuatro noticias relacionadas con el caso, ha duplicado el número de entradas pasando de las 300 a las 600 diarias con un total de 110 comentarios. La edición digital de Escaparate no permite los comentarios pero en estos días ha tenido un pico de 2.300 entradas. Según su director José Manuel Solano “hemos experimentado una subida del 30%”. La página web de la radio municipal ni siquiera publica la noticia aunque ha dedicado parte de su programación a informar sobre lo ocurrido con diversas entrevistas. La televisión local ha dedicado una hora de su parrilla a una entrevista con la alcaldesa. Ibinoticias , cuatro titulares sobre el caso, un pico de 1800 visitas y un total de 27 comentarios.

     Las cifras, al menos en este caso, confirman el éxito de los blogs como medio de información. Nicolás Martínez considera los datos positivos “cuando se producen picos de audiencia la línea tiende a crecer, las noticias sensacionalistas además de multiplicar las entradas sirven para dar a conocer el blog” y explica “gracias al blog la gente se entera de cosas que no conocen por otros medios”. José Vicente Verdú afirma que “los blogs son una competencia clarísima a los medios convencionales, aunque no creo que los desplace puesto que no se pretende ser objetivo. Todo el mundo sabe que al entrar en mi blog se va a encontrar con una opinión personal”. Con respecto al éxito del blog aclara que “el secreto está en la interacción, permitir los comentarios hace que aunque entres tres veces al día siempre encuentres algo nuevo”. Este es el “top ten” de los blogs en España: Escolar.net, El blog de Enrique Dans, Maikelnai’s Blog, Abadía Digital, Hipasonic, ¡Vaya Tele!, El pito doble, Dos manzanas, Genbeta, Blogoff. 

    En vista del éxito aparente de los blogs, nos lanzamos a la calle para preguntar acerca del uso que se hace de los mismos. Nuestra muestra no es muy significativa (tan solo de 47 personas, hombres y mujeres, de entre 25 y 40 años, la mayoría con estudios superiores) pero puede arrojar algunos datos interesantes. Sorprende ver como el periodismo ciudadano, pese a ser un fenómeno tan extendido, es bastante desconocido entre los encuestados. Quizá sea el término “periodismo ciudadano” lo que no están acostumbrados a utilizar, aunque posiblemente sí sean conscientes de su existencia (llamándolos de otra manera). La mayoría de las personas encuestadas no participa de la información que recibe. La consulta, pero no aporta, ni comenta sobre ella (al menos en el medio). Hay un importante porcentaje que sí participa, con opiniones y comentarios complementarios. Muy pocos participan de forma activa, aportando información. En cuanto a los blogs, parece haber una tendencia a los de carácter personal o, en todo caso, de información general. Pero la mayoría de las personas no cuentan con un blog. En cuanto a la cuestión de la credibilidad en un medio llevado únicamente por ciudadanos, parece claro que la mayoría los consultaría, aunque con cierto recelo. Obviamente estos datos no pueden extrapolarse a una población general, pero sí podrían darnos una idea inicial del estado de la cuestión, cobre el conocimiento/desconocimiento de los periodistas ciudadanos y su labor.

     Además de los blogs (como forma de periodismo ciudadano), existen otras plataformas (revistas, radio, prensa, medios digitales), no dependientes de medios generales, en las que publican mayoritariamente ciudadanos (que pueden contar o no con periodistas colaboradores). Investigando sobre ellos encontramos varios tipos: especializadas, vinculadas a partidos o asociaciones de carácter político, y de ocio y educación. Entre las primeras encontramos revistas o webs de divulgación de contenidos en diversas áreas, llevadas por personas que conocen la materia, como podrían ser el foro de economía www.burbuja.info/inmobiliaria/, en ciencia www.geothesis.com, o en psicología psicoteca. Entre las segundas encontramos por ejemplo “Radio Klara” (emisora de radio libre vinculada con la CGT, que emite en Valencia en la 104.4 y que cuenta entre sus colaboradores con periodistas como Abelardo Muñoz), o el “De Verdad Digital” (www.deverdaddigital.com, vinculado a UCE, y que cuenta con edición impresa). Por último encontramos medios comunitarios destinados al aprendizaje, ocio y participación, como pueden ser revistas universitarias o de instituto, radios de centros culturales o asociaciones de vecinos, en las que (bajo supervisión o no de un profesional de la información) un grupo de personas elabora sus programas o reportajes para compartirlos en un ámbito más o menos cerrado. Algunos ejemplos destacables son “Hiper Barrio” (http://www.hiperbarrio.org) que trata de acercar internet a los ciudadanos (sea cual sea su edad, o nivel económico) mediante cursos y talleres, facilitando que estos publiquen lo que ocurre en su entorno, y convirtiéndolos en informadores. También la ya famosa “Radio Colifata” (http://www.lacolifata.org), cuyos realizadores son los internos y exinternos del hospital mental Borda de Buenos Aires.

     Existen otros medios periodísticos independientes profesionales, que cuentan con colaboración ciudadana. Se trataría de aquellos que, como los anteriores, no dependen de ningún medio de comunicación general. En ellos existe una plantilla de periodistas que recoge la información aportada en bruto por el ciudadano, la investiga y la reelabora para su publicación. Es la forma de “crowdsourcing” (a la que se refería Paula Gonzalo en su artículo publicado en periodismociudadano.com) según la cual el periodista delegaría, en parte, la tarea de la recogida de información inicial, nutriéndose de los contenidos que aporta el ciudadano, para comenzar a partir de ahí un análisis más en profundidad. Algunas plataformas en este sentido son: “Bottup.com” ( http://www.bottup.com/ una red social sin ánimo de lucro, dedicada a la información de actualidad, en el que los periodistas trabajan para ciudadanos que publican sus propias noticias), “Spot.us” (www.spot.us, plataforma estadounidense dedicada a noticias de nivel local donde los ciudadanos colaboran financiando los temas que les interesa que se investigue en profundidad. Sería lo que Gonzalo, P. 2010, lo definía como “Periodismo profesional por encargo”), o “Citizen´s Global Studio” (http://www.citizenglobal.com/ que pone en colaboración a profesionales de la información con ciudadanos que enriquecen la visión del periodista con material y perspectivas diferentes). Por último encontramos medios dependientes de un medio concreto, que se nutren de informaciones facilitadas por ciudadanos. Tenemos el ejemplo de El País, que facilita al ciudadano plataformas para que (con más o menos filtros) aporte publicaciones, que pueden convertirse en objetivo de investigación para los periodistas del medio oficial.

     Hecho este pequeño análisis del panorama actual en cuanto al periodismo ciudadano, cabe preguntarse cuál es el camino que seguirán en el futuro.El periodismo ciudadano se ha consolidado como una alternativa de los medios de comunicación, como recurso en estos tiempos de crisis. El surgimiento de las redes sociales (facebook, tuenti…), hoy tan de actualidad, ha dotado de gran importancia al papel del ciudadano en la generación y distribución de información y en las nuevas tecnologías. Según algunos, la contribución del ciudadano democratiza la información presente en los medios, ya sean impresos, radiofónicos, televisivos o internet. Poco a poco el papel del ciudadano ha ido ganando terreno desde las cartas del lector, artículos de opinión, espacio de quejas, sugerencias, comentarios… Esta inclusión ha ido avanzando hasta el periodismo digital donde se encuentra claramente su futuro. Aquí el ciudadano tiene más espacios donde actuar: los foros, las web sociales... Hemos llegado al punto de que el espectador de un acontecimiento pueda enviar la noticia a un medio, dando mayor importancia a la primicia que a la calidad de la información.

    Internet será el espacio del periodismo ciudadano en el futuro, porque incluye una mayor implicación, porque permite la interacción entre periodista y lector, el usuario puede escribir sobre cualquier tema o noticia (como si de un periodista se tratará) a través de blogs, y puede participar en foros de diferentes temas. El periodismo ciudadano se convertirá en una vertiente de especialización del periodismo, porque personas anónimas seguirán escribiendo. Consideramos que muchos de estos periodistas ciudadanos, acabarán teniendo un interés por informar que les lleve a adquirir cierta formación en comunicación. Y será una vertiente más porque, aunque existen periódicos que sólo tienen un pequeño espacio para este género como es LITORAL.COM, otros ya se dedican exclusivamente a este periodismo como es ZIUDAD, una web social de participación ciudadana. El periodismo ciudadano será una vertiente especializada del periodismo en el futuro.

    En conclusión, parece clara la presencia, cada vez mayor, de personas anónimas interesadas en aportar información. Los medios tradicionales facilitaban al usuario algunas fórmulas para participar en ellos, pero resultaban lentas, y se reducían a un espacio limitado. Internet ha abierto un nuevo campo fácilmente explotable para estos ciudadanos, con plataformas sencillas de publicación, donde pueden aportar datos, ya sea a través de un espacio propio (blog o página), o bien a través de algún medio de comunicación (del tipo que sea). El espacio de intervención es ahora ilimitado, y las publicaciones pueden no tener que pasar por ningún tipo de censura ni corrección por parte de entidad alguna. Encontramos en internet blogs y páginas de todo tipo. La información que publican es variada, así como la calidad y fiabilidad de los contenidos. Muchos de estos blogs han sido acogidos por los usuarios como fuentes fiables. El importante número de visitas que reciben algunos de ellos, los han convertido en objetivo de empresas en busca de lugares donde publicitar sus productos, y en consecuencia, en un negocio rentable para sus creadores. Cada vez más los medios tradicionales dedican espacios que posibilitan el papel activo del ciudadano de a pie. El contenido de estas publicaciones puede servir de base para denuncias ciudadanas (en casos por ejemplo de violación de sus derechos fundamentales) lo que abriría, a los periodistas del medio, campos para la investigación.

    La facilidad con que se suben contenidos a la red, conlleva la masificación de publicadores, lo que da como resultado un ciberespacio sobrealimentado de información, con datos contradictorios, en la que encontramos contenidos que no se sustentan en ningún tipo de análisis o investigación. Pero la posibilidad de relatar y leer los hechos desde el punto de vista de quien los vive, abre la posibilidad de encontrar información de primera mano, de saber realmente (y de inmediato) qué está ocurriendo y dónde.  Existen algunos profesionales de la información que niegan la existencia de los periodistas ciudadanos (ver los tres últimos enlaces de la bibliografía de Arcos, E., Fernández, P. y Moyano, I. y la entrevista a Alberto Arébalos). Quizá el problema sea llamar periodismo a lo que es participación ciudadana. El caso es que le llamemos periodismo ciudadano, periodismo social, participativo, 3.0, periodismo comunitario o periodismo crowdsourcing, no se puede negar que es un nuevo tipo de comunicación basado en el contenido procedente del ciudadano. Tampoco se puede negar su éxito y su crecimiento y que con la llegada de internet cualquiera puede generar información interesante. Los profesionales sólo tienen dos opciones aceptarlo y aprovecharse de esta participación o negarlo, resistirse y en definitiva quedarse atrás.

El Rumor: Grasas Saturadas para las Arterias de la Comunicación.

        En el aparato digestivo periodístico, parece que no hay alimento de más fácil absorción que el que se obtiene al procesar los rumores, de los que se suelen nutrir las arterias de la comunicación, ya sean tradicionales o digitales, incluyendo a esos huéspedes sobrealimentados a los que el director de ‘The Wall Street Journal’, Robert Thomson, calificó de ‘tenias tecnológicas’, los agregadores de noticias. Este alimento de digestión fácil, no sólo encuentra su beneficio al ser ofertado masivamente en los mostradores y escaparates de la comunicación, sino que, además, este hecho implica una retroalimentación en forma de beneficio nutritivo para las lanzaderas de información digitales, que han generado un nuevo modo de entender el ejercicio de la profesión del periodista.

         El binomio ‘rumor-multiplicación de medios’ ha provocado cambios en la base de nuestra dieta informativa, ayudando a que se constituya la fisionomía del rumor como, por un lado, la divulgación de información sin medios probatorios seguros para su sustento como noticia, como producto informativo, y por el otro, el rumor mismo como un fenómeno individual y autónomo. De la unión de esta ‘pareja de hecho’, no hemos conseguido sino saturar las arterias informativas de colesterol, de grasas que han sobrealimentado de des-información a los consumidores, quienes a pesar de sus esfuerzos por huir de este tipo de información rápida, les resulta imposible acceder a una información completamente libre de edulcorantes y otros aditivos. La realidad, tal y como nos la muestran estudios como el llevado a cabo por Matias E. Centeno en 2006 por la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) en Argentina, es que la frecuencia del rumor es de carácter diaria en nuestros medios. Este estudio en concreto, reflejaba que casi un 15% de los artículos analizados del diario ‘La Opinión’ de la ciudad de San Luis, se nutrían del rumor como fuente de información. Muchos otros estudios realizados en la misma línea avalan este resultado, y han servido de utilidad en el análisis de los procesos informativos antes de la influencia digital en los medios.

       De este modo, resulta evidente que el rumor no puede considerarse como una buena carta de presentación a la hora de exponer el contenido de la noticia, pero parece incuestionable que éste se utiliza como canal subterráneo en la exposición de las ideas, sobre todo cuando queremos alimentar el morbo del que se nutre el mercado de la información. Como toda comida rápida, el rumor se disfraza de alimento nutritivo sirviéndose de una presencia engañosa que promete saciar nuestras necesidades mientras disfrutamos del proceso digestivo de la actualidad, pero que, sin embargo, genera carencias en la salud de la audiencia, en un terreno donde se conjugan variables psicosociales que afectan claramente a los criterios conductuales usados en la comunicación social y al rol ético que sustenta al periodismo. Cabría preguntarse si, al final, comer de vez en cuando algo para matar el hambre acaba siendo tan perjudicial como dicen. El rumor parece ocupar una parte considerable del grosso informativo que se nos oferta, pero no podemos olvidar que vivimos en una sociedad sobrealimentada de información, pero desnutrida al mismo tiempo, donde el rumor, ese capricho informativo de atractiva presentación, le hace un flaco favor a la dieta que nutre nuestro espíritu crítico.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ante un Nuevo Periodismo que Sea 'Café Para Todos'

“El modelo de negocio queda bastante abierto, aún no se puede conocer con seguridad por dónde andará el futuro modelo de periodismo, pero resulta difícil poder dedicar los enormes esfuerzos productivos que se dedican en la prensa tradicional para conseguir un modelo de prensa que sea café para todos”. Con estas palabras, José Pestano Rodríguez, periodista, docente e investigador en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, hacía mención a una de las dificultades que se están generando en el seno de las empresas informativas en relación a las perspectivas de negocio que se imponen en el futuro, y cómo éstas tienen que adaptarse a las exigencias de los patrones que vienen marcadas no sólo por el mercado, donde la prensa sigue dependiendo mayoritariamente de los ingresos publicitarios, sino también a las que vienen impuestas por el nuevo modelo de consumidor de información. Según este especialista, que actualmente imparte clases de comunicación social y de tecnología en la comunicación audiovisual en el citado centro, la publicidad no acaba de ser un elemento que defina claramente el modelo de negocio en el entorno virtual, y tampoco parece del todo oportuno el hecho de cobrar por una información en línea, teniendo en cuenta que el lector medio no está acostumbrado al gasto por contenido informativo en la red, mostrándose reticente a pagar por acceder a una información especializada cuando puede acceder a unos contenidos básicos de forma gratuita.

En relación a la actividad del periodista, según la opinión de nuestro experto, el mayor impacto que tiene la tecnología en los flujos productivos, está determinado por la mayor exigencia de preparación que se le demanda al periodista, quién ha pasado de ser un mero redactor centrado en una información de tipo alfanumérico, a tener que ocuparse de cuestiones de contenido iconográfico y digital, suponiendo un mayor compromiso con la información de calidad en la labor periodística. La prensa tradicional vería degradado su contenido si insiste en no actualizarse y prepararse frente a los cambios que se están produciendo. Para José Pestano, la vía de salida de la empresa informativa pasaría por mantener durante un tiempo el modelo convencional que se produce actualmente, respaldado por la fortaleza que han demostrado tener los periódicos más importantes tras digerir un impacto tan grande para el sector como ha sido la crisis de los dos últimos años, a los que todavía les queda una amplia cintura para encontrar nuevas fórmulas, siempre que este modelo tradicional se actualice y se reproduzca en las futuras redacciones multiplataforma, donde tengan cabida nuevos modos de entender y realizar la profesión.

De nuestro encuentro, en el que debatimos profundamente las implicaciones de esta lucha que mantienen los medios tradicionales por adaptarse a los nuevos escenarios que vienen impuestos por los medios tecnológicos,  obtengo como conclusión que una de las principales fortalezas con la que cuenta la prensa tradicional de pago es la capacidad empresarial para producir noticias de calidad, que empleen recursos productivos de gran valor, ya sean recursos humanos (periodistas cualificados) como recursos instrumentales de calidad en el diseño y la presentación de sus productos. Por otra parte, estas circunstancias no garantizan que siempre se pueda mantener este modelo si se produce una fuerte presión temporal que obligue a que los recursos que tiene la empresa para producir esa información de calidad, se desvíen para la realización de una información atomizada, de un carácter más reactivo, y que no esté basada en la investigación o el periodismo científico. En este caso, estaríamos ante el típico periodista de escritorio al que se le suministra una enorme cantidad de información prefabricada desde los gabinetes de comunicación, donde las fuentes serían las que acabaran por escribir los periódicos, en lugar de los propios periodistas, que acabarían trabajando a remolque en función de lo que dichas fuentes les vayan contando. Parece pues, que aún tienen que mejorar muchos aspectos en la prensa tradicional de pago y en la formación del periodista para, ya no sólo adaptarse y transformar su producto a las exigencias mercantiles, sino para satisfacer las demandas de un perfil de consumidor mucho más complejo y exigente



Algunas declaraciones de José Pestano Rodríguez durante la entrevista.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Prometeo Encadenado

          ‘¿Hay algo que pueda sorprender en un país donde la luz es eterna?’ Con este interrogante, Mary Shelley introducía uno de los temas principales de su obra ‘Frankenstein’, o también conocida como ‘El Moderno Prometeo’, haciendo referencia a la luz como metáfora del conocimiento y el descubrimiento. De la misma forma que en la mitología griega, Prometeo le roba el fuego a los dioses para entregárselo a los mortales, el doctor Frankenstein le roba a la naturaleza (o a Dios) el secreto para crear vida, encerrado metafóricamente en una criatura monstruosa, un ser que no hace sino recordarnos que el saber y el conocimiento en nuestras manos puede convertirse en un arma de doble filo, en objeto de nuestra creación y, al mismo tiempo, de nuestra destrucción. Siempre he considerado la tecnología como un posmoderno Prometeo, una especie de ente ajeno a nuestra constitución humana que le ha robado a la naturaleza la chispa de la creación para iluminarnos en la senda del conocimiento y el descubrimiento de todo este universo inexplorado en el que habitamos, y que, al mismo tiempo, puede acabar siendo un elemento distorsionador de nuestra realidad, el vacío que nos deje alienados en ese mundo inhóspito y desconocido que parece estar conquistado ya por las máquinas.

          Sin llegar a ser fatalistas, pienso que el futuro de la tecnología queda en manos de lo que hagamos a partir de ahora con los ordenadores y con la tecnología, constituyendo nuestra responsabilidad con el papel fundamental que jugarán éstos en nuestro modo de comunicarnos con la realidad y con los demás seres humanos con los que convivimos. Durante las últimas décadas, hemos intentado que las máquinas puedan llegar a poder competir con la mente humana en una partida de ajedrez, pero hemos alcanzado el punto de no retorno en el que puede que ya sea imposible que nuestras capacidades intelectuales puedan ganarle a la CPU de los ordenadores más potentes, generados a partir de nuestras necesidades, de la energía de nuestras mentes, las mismas que pierden contra ellas jugando al ajedrez. Puede que el ideal de los ateos que piensan que el hombre ha creado a Dios a su imagen y semejanza (y no al revés) tenga, al menos, algo de verdad cuando hablamos de las máquinas. El futuro de las relaciones humanas es incierto, y es indudable que el control de las máquinas sobre dichas relaciones jugará un papel fundamental en las formas de comunicación de las próximas décadas. Una vez que hayamos cruzado el umbral de la era digital, puede que nos encontremos en la misma situación que Victor Frankenstein frente a la criatura que él mismo inventó, y que va destruyendo una a una, cada una de las cosas que él desea, o como el mismísimo Prometeo, condenado por Zeus a pasar la eternidad encadenado en el Caúcaso, hacia donde un águila se dirigiría sólo con el fin de comerse su hígado. Siendo Prometeo inmortal, el hígado le crecería cada noche para que el águila pudiera comérselo de nuevo al día siguiente. Puede que el ser humano se haya encadenado con los cables de la tecnología, pero será el uso que hagamos de la misma lo que permitirá usar ese fuego como metáfora de la lumbre que ilumine el conocimiento del mundo que nos rodea, o lo que acabe por quemarnos con el objeto de nuestra creación.



Escena doblada al italiano de la película 'Mary Shelley's Frankenstein' dirigida por Kenneth Branagh en la que  Victor Frankenstein hace que Elizabeth regrese de entre los muertos a través del método con el que dio vida a la criatura. Elizabeth se da cuenta de que su nueva forma de existir transmuta su propia identidad y decide acabar con esa existencia alternativa. Esta escena no aparece en la novela original de Mary Shelley.